martes, 22 de julio de 2014

CAPITULO 0. LA HORA DE LOS VALIENTES

Cuando uno decide irse a vivir a un país del tercer mundo, hay una guerra que sabe que tendrá que combatir tarde o temprano. Uno se puede hacer pendejo y creer que saldrá de la experiencia sin tener que librar esa guerra. Pero se equivoca. Ese día llegara tarde o temprano. Y ese día ha llegado para nosotros.

LAS CHINCHE WARS

En efecto, el enemigo eterno son los chinches. Un enemigo desconocido para la mayoría de nosotros, asociado a episodios puntuales como hostales cochambrosos de paso, o pisos de estudiantes en los que un día tuvimos que trasnochar.

Más o menos las fases anteriores a la aceptación de la guerra fueron las siguientes.
- Negación: Otra vez le están picando los mosquitos a nuestro compañero de casa.
- Es problema de otro: Jajá, se le ha llenado la habitación de chinches y se ha bajado a dormir al salón.
- Esto no ira más allá: El compañero de piso saca todos los muebles del cuarto y fumiga a base de insecticida.
- Vislumbración de la guerra: Picotazos múltiples en tu cuerpo un día al amanecer.
- Subestimación del enemigo: Rociamos de insecticida y nos vamos una semana de vacaciones, al vuelta todos muertos por química o por hambre.
- Desconcierto: No han muerto.
- Aceptación: O ellos o nosotros.

Adjunto fotos de los daños. Parecen mosquitos contundentes. Cuando se va la inchazon ves que son grupos de unas 5 o 6 picaduras alineadas cual ráfaga de ametralladora.





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