martes, 28 de mayo de 2013

Llegó la época de lluvias

Ya ha empezado la época de lluvias y se acabó el corto periodo del "buen tiempo".
Con la lluvia el mundo no se para, y la naturaleza nos recuerda que está aún más viva que nunca.

Hagamos repaso. Hace meses os hablé de que con las primeras lluvias había unas hormigas, las chicatanas, que salían por millones de sus escondites, pero por desgracia no me ha tocado ver tal grandioso evento. Y no, todavía no las hemos consumido, aunque ya nos hemos adentrado en el mundo de esta maravillosa gastronomía probando saltamontes fritos (chapulines).

Hace poco, estando en las comunidades indígenas, la naturaleza me volvió a sonreir y me deleitó con un espectáculo sin previo aviso. Se ve que no solo las hormigas salen todas a la vez con las lluvias, sino que también hay coleópteros (escarabajos) que presentan la misma actividad. Había cientos de ellos por el suelo, muchos muertos, otros vivos y la mayoría patas pa' arriba sin poder darse la vuelta.
Yo me puse como loca a recoger aquellos que ya estaban muertos y enteros para añadirlos a mi colección.
Os los presento, aunque sin nombre, porque no me he puesto a investigar todavía.


Como veis son insectos bastante grandes y os aseguro que tenían mucha fuerza en sus patas. En la foto de abajo me dediqué a darles la vuelta y a juntarlos para poder hacerles una bonita foto de familia. 


No me dio tiempo a jugar mucho más y nos tuvimos que poner a trabajar, pero cuando regresé al lugar, unos 30 minutos más tarde, ya sólo quedaban los muertos en el suelo. Alguien había estado recogiéndolos para un fin mejor, porque aquí todo se aprovecha, y si la vida te da miles de proteínas en forma de escarabajo no hay que desperdiciarlo. Me contaron los aldeanos que se les quitaban las alas coriáceas, la cabeza y las patas, y se comía el resto frito. 
Queda pendiente, como con la chicatana, el probarlos...

Os dejo un vídeo de la recolecta. Lo que más me sorprendió de todo el día fue el ruido que hacían cientos de escarabajos juntos dentro de una botella de plástico, un sonido que me recordaba a lluvia, como si la lluvia que cayó se hubiese transformado en insecto, y más o menos, así fue. 




2 comentarios:

  1. Y pa qué los metes al bote asesina?

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    1. Jopé, pensaba que se entendería por el texto!!! Las botellas no son mías, son del hombre que los recogió para pegarse un festín con su familia. Yo sólo pasé a la casa y oí el ruido, y no sabía que era hasta que los vi.
      Yo sólo me quedé 3, y ya estaban muertos.

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