viernes, 3 de mayo de 2013

El día a día con las comunidades indígenas II


En estos 3 meses de trabajo he aprendido que hay varias cosas que debería llevar siempre encima cuando voy de visita a las comunidades indígenas, y son: papel higiénico, agua y un mapa mundi. También debo de acordarme de que en las comunidades indígenas no cambian la hora como en el resto del mundo y mantienen durante todo el año “la hora de Dios”, lo que se traduce en una hora menos en la actualidad.

Todas las personas a las que voy a visitar y los taxistas que me llevan, tienen mucha curiosidad en saber de mí y de mi existencia. De hecho si voy con mi compañera de trabajo, a ella no le preguntan nada. Las preguntas a las que estoy acostumbrada son:
-¿De dónde eres?
-¿Eso está en México o fuera en Guatemala?
-¿A cuánto tiempo está en carro?
-¿En España qué idioma se habla? ¿se habla español?
-¿Cuánto tiempo llevas aquí?
-¿Cuántos hijos tienes?, ¿Estás casada?

Más o menos las preguntas van en ese orden, sobre todo la de los hijos, porque presuponen que ya tengo una edad y dan por supuesto que debería tener como unos 4 o 5 chamaquitos. Cuando les digo que no, y les digo que estoy “casada” (por no rizar el rizo y explicarles algo que no entenderían) se compadecen de mí y me dicen que no me preocupe, que ya 'me vendrán los hijos'… Si no estuviera ni “casada”, sería una “quedada” como llaman aquí a las mujeres que están solteras y mayores (más de veintitantos).


Llevar agua propia en una cantimplora es el kit necesario de supervivencia si no quieres enfermar. Las mujeres y familias son muy amables y cuando vas a sus casas te ofrecen todo lo que tienen. Su bien más preciado para regalarte es ir a la tienda y comprarte una botella de cocacola. A mí no me gusta la cocacola,  pero la prefiero antes que sus aguas de sabores. Ellas estarán acostumbradas a las bacterias que su agua conlleva, pero yo no, y aquí soy “más blandica que una mierdica de pavo”. Las cocacolas de las comunidades indígenas sólo tienen el generoso tamaño de medio litro o 600 ml. y es una ofensa dejarte algo de lo que te ofrecen, así que yo a veces y sin que me vean, tiro un poco al suelo (benditas casas con suelo de tierra!!). No soy capaz de tomarme una cocacola de esas dimensiones en 10’ como ellos.
La cocacola la toman a todas las edades. En esta foto, la madre le está dando de beber a un niño de 3 años que le pide con un vaso, pero justo después le dio también al bebé que llevaba en brazos.


Aquí otra foto artística con la misma temática:


Ahora bien, también me invitan a comer muchas veces y eso me resulta más difícil de simular que me lo como todo. Suelen ser huevos revueltos con tomate, cebolla y chile (unos huevitos típicos), todo siempre acompañado de tortillas de maíz. No está muy picante, y realmente me gusta mucho este platillo. La mayoría de los indígenas tienen gallinas correteando sueltas por sus casas, así que los huevos están más que frescos y muy ricos.

Ya lo que no me gusta tanto es cuando me dan de comer caldo con pollo. Si nos vamos a quedar hasta la hora de comer, matan a una gallina por la mañana temprano y nos la sirven a medio día. La carne está muy fresca, sí, y es muy buena la carne de corral de vida libre, sí, pero está muy dura la jodía!! Recién muerto y correteando todo el tiempo el ave por ahí, tiene buenos músculos, y es un sabor y textura muy distinta de la que acostumbramos a tomar con nuestra querida producción industrial.
Aquí os dejo una foto del plato de mi compañero y el mío.



Yo no le veo tanta diferencia, pero es cierto que me dejé la piel y algún trozo de carne con muchos tendones. Las mujeres me preguntaron que si no me había gustado, que me lo había dejado ‘todo’,... No sé qué hicieron con mi plato, porque lo pasaron de nuevo a la cocina, pero los huesos de mi compañero se lo dieron a los perros que por allí vagaban.
Mi compañero luego me confesó que a él tampoco le gustaba la piel, pero que había que comérselo todo. Por ser extranjera me salvo bastante y no me dijeron mucho más. También por este motivo hay veces que me tomo la licencia de decir un NO rotundo, sobre todo cuando me ofrecen posol, que es una bebida típica de agua en la que disuelven una masa de maíz fermentada (en descomposición) y que sabe un poco a vómitos con tropezones, por lo agria y porque se te llena la boca de trozos de maíz. También existe el posol dulce o recién hecho, que está sin fermentar y muchisísimo más rico, pero no es el que acostumbran a tener en las comunidades indígenas.

Pero lo más imprescindible de todo es el papel higiénico, nunca sabes cuándo puedes tener una urgencia. Se ve que, al ser más caro un rollo de papel que un huevo (su dieta básica diaria), no suelen tener, y no sé realmente si se lavan directamente con agua y jabón o qué, porque suele estar en el mismo cubículo del váter un agujero en el suelo a modo de ducha. Esa podría ser una explicación, aunque hay algunos que utilizan otros métodos de limpieza. Véase la siguiente fotografía:



Parece un baño medio normal, la única diferencia es que aquí por la forma de váter se atasca bastante y tienen costumbre de no tirar el papel por el inodoro, sino que lo tiran a una papelera. Esto se da en todo México, en nuestra casa lo hacemos igual. Pero si acercamos el zoom nos encontraremos con una sorpresa…

En la papelera hay hojas de libreta ya utilizadas por sus hijos en el colegio. Están incluso las anillas tiradas por el suelo, por si teníais alguna duda.

Os dejo ya por último algunas fotos de los baños que he ido utilizando en este tiempo (algunos con más puertas que otros...).








5 comentarios:

  1. Muy interesante, queremos más posts así.

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    1. Sé que sobre todo te habrá gustado la historia de la váteres, así que te informo que la familia que utilizaba las libretas de sus hijos para limpiarse, la última vez que fui ya habían pasado a los libros de la escuela. No tengo fotos, sorry.

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  2. Sublime. En especial las preguntas. Qué risa con la de si Murcia está en México o fuera en Guatemala jajaja. Todo lo de casarte e hijos es muy normal, pasa en todos los lugares menos desarrollados.

    Lo de la cocacola a los bebes y los váteres me parece una aberración... con lo nervioso y pijo para cagar que soy yo no aguanto ni una semana jejeje.

    Me gustado mucho Sara. Queremos más de ti. ¡Que coño! ¡Te queremos a ti! ¡Ven ya!

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  3. Que es que no sabías que follando con condón no te quedabas embarazada

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  4. Que fuerte con los baños. Con lo bien que estarias aki. Besos

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